usted no saca fotos.
las fotos no se sacan, se hacen.
usted hace fotos.
usted crea relaciones cuando ve.
usted dibuja estructuras cuando mira.
un día hará una foto imperdonable, indestructible.
un día se despertará dentro de un cuadradito y observará cómo la miran.
un instante, una pregunta.
y usted se hará foto.
Un corazón rueda por la calle mientras yo escribo estas porquerías
Unas lágrimas más amargas que las mías están mojando un rostro cansado de tanto y tanto sufrir.
¿Cómo arreglarlo si cuando me acerco se rompe? ¿Cómo correr a abrazarla si mis brazos la dañarían más?
Esa nena rubia de la foto con su disfraz de ángel, se ha perdido para siempre. Mi compañera, mi imperfecta mitad durante años, se desangra a cien metros y yo pegando maderitas, eligiendo fotos, comiendo pan, respirando como si nada.
Incluso esta noche dormiré tranquilo, o envuelto en mis propios problemas, ahora tan estúpidos bajo la luz que me tiró a la cara esa tristeza tan profunda que no tiene fondo, donde la veo caer y caer y caer y donde quisiera al menos caer yo también, para dejar de sentir que sigo girando con el mundo, con la radio, con la computadora, con las estúpidas importancias que me desvelan.
Oh, Negrita, he visto tu corazón desarmarse y me estoy muriendo.
Oh, Negrita, si al menos muriendo te salvara de tu angustia.
Cuando la gente me pregunta vía internet si disfruto de este día lindo, o si me gusta la lluvia que está cayendo, les explico que no tengo conexión con el exterior, que no hay ventanas a la vista en esta habitación.
oh amor
oh mi amor
qué ganas de verte
qué deseo de acunarte
de que te duermas en mí
cómo hacer para ganar tu confianza
para que dejes de pensar, de recordar
como ser una funda para tus sueños
como plumas que te hagan volar
lejos de todo lo malo
lo feo, lo oscuro
ay amor
amor
una palabra
que no diga nada
una canción sin voces
que te mezca por las noches
el agua tibia donde mojes tus pies
las plantas de tus manos que se abren
para abrazarme, para tocar mi corazón
que hierve de amor por vos, ahora
como brasa sin humo, quema
sin dolor, sin angustia
un gesto compartido
un guiño al olvido
y entonces
el amor
solos
vos
yo
¿no es acaso que ambos quisimos terminar así, en la busca de un milagroso don, de una cadena de falsas perlas?
y tu boca que se abría para mí como la tierra con sed, plena de raíces y húmeda de sal ¿dónde quedó aquello?
en el suelo, en la planta de tus ojos esquivos, bajo los párpados de un llanto tinto, de una mentira a media boca, de la espiral de razones que encontramos para ya no decir “te amo” nunca más…
Muchacho todo quehacer.
Honrado. Buena presencia.
Sabe lavar y secar platos.
Sabe hacer click y hacer casas.
Sabe cocinar arroz y fideos.
Sabe levantar paredes y voltearlas.
Sabe dibujar y pintar.
Sabe aprender y adaptarse.
Sabe que el tiempo apremia pero que la libertad es más valiosa.
Sabe que en algún lugar, su destino lo está esperando.
La lírica libre y descontracturada de la poesía urbana, junto a los tópicos atemporales que residen en el inconsciente colectivo se fusionan en un manojo de palabras que aciertan en el punto más sensible del alma humana, acompañado por un ritmo conmovedor y pleno de sutiles cambios de entonación y sentido que despierta -no sin alguna estridencia- los impulsos estéticos del aparato social, siempre alerta a las innovaciones de la forma, en una búsqueda constante de nuevas interpretaciones de los eternos dilemas existenciales.