Sin certezas

diciembre 21, 2012 - Una respuesta

dónde está el hombre oscuro
cuyos ojos eran cuevas
donde ardían la noche y el fuego?

dónde quedó el hambre de sombras
la constante lluvia espesa
de agrios sentimientos?

dónde el dolor de la sangre
el temor de lo resbaloso
lo puntiagudo de los huesos?

el amor ha iluminado recovecos
ha limpiado las mugres
en que se regodeaba el hombre oscuro?

será que ha muerto el moribundo
o ha sanado el enfermo
será la noche una ilusión
o la luz una mentira?

la verdad es negra
y descansa en el fondo unos ojos profundos.
implacables.

Tragedia

junio 4, 2012 - Leave a Response

se pegó el papel al queso.

Nuevos rumbos

octubre 9, 2011 - Leave a Response

Cuando uno pone todo de sí en algo y no alcanza, quizás signifique que el rumbo no era el correcto.
A veces sucede que uno se esfuerza, se sacrifica, pone todo su empeño en conseguir un objetivo (un empleo, un título, el corazón de una mujer) y sin embargo no lo alcanza.

Seamos sinceros, estamos lejos de ser perfectos. Coincidamos en que escribir canciones, pintar cuadros, levantarse temprano, gastar dinero y cualquier otra activad que dediquemos a nuestro objetivo puede no ser suficiente. Un pequeño revés puede alejarnos para siempre de aquello que anhelamos.

Quizás eso no signifique otra cosa que aquél objetivo no era el adecuado. Quizás nuestros logros nos esperen al final de otros rumbos, distintos, incluso tal vez más lejanos, pero con total seguridad, nuestros.
Ha llegado el día en que por un momento debemos detenernos, ver cómo se aleja eso que queríamos tanto, despegarnos de él, des-identificarnos con ese fin y mirar a todos lados, pero por sobre todo mirar para adentro, allí donde sabemos que está lo que queremos.

Reorientémonos, busquemos nuevos nortes, nuevos horizontes, nuevos amores.

Mirá bien dentro de tu corazón. Porque allí estoy yo.
Y te espero.

La que me ama

septiembre 2, 2011 - Leave a Response

dónde está la que me ama
esa que por mí suspira
dónde aquella que me mira
y se enciende como llama

quién es esa que se aloca
cuando paso por su lado
la que transpira pecado
cuando me mira la boca

quién espera una sonrisa
quién me roba una mirada
quién espera agazapada
para seguirme con prisa

dónde está que no imagina
que mientras ella se esconde
de noche busco su nombre
dando vuelta cada esquina

Sobrevolando el lecho

julio 14, 2011 - Una respuesta

Descanso sobre capas y capas de elementos dispares.
Buscando la horizontalidad, me enfrento a una cama cuya geografía es inhóspita y accidentada.
Mi torso se retuerce sobre el colchón desnudo, mientras mis piernas se elevan medio metro encima de una montaña informe conformada por dos sábanas, tres colchas, la ropa que me puse hoy, una agenda de tapas duras, tres cajas de discos compactos, un inútil peine, una lata de crema de afeitar, una mochila que aloja medio universo en su interior y otras muchas cosas que escapan a mi vista y al resto de mis sentidos excepto el de la orientación.
Quién sabe si debajo de este cúmulo de cosas no agoniza un gato, no madura un champiñón, no duerme un libro de cortázar…
Mientras no se revelen contra mí, las eras geológicas de mi cama se sucederán unas tras otras, al menos hasta la noticia de la venida de mi negrita, en que múltiples manos me nacerán para acomodar este desorden, para devolver a los cajones y a los estantes la proliferación de objetos exiliados que abunda en mi aposento.
En su lugar, una tersa suavidad horizontal saludará a mi amada al atravesar mi puerta, vacía ella de toda sospecha de la montaña rusa desde donde escribo estas líneas.

Correos

junio 30, 2011 - Leave a Response

Y entonces llevo la foto 20×30 al Correo, neogótico edificio que abunda en la esquina tradicional de Córdoba y 25. La última vez que anduve por ahí las estampillas todavía existían. C me compra un sobre acorde al tamaño poco habitual de la foto mientras yo hago la fila.
Llega C de pronto con un sobre gigante, así que lleno el anverso y reverso, sólo para darme cuenta -mientras me lo dice quien me atiende, una chica con flequillo rollinga- que escribí al revés. “Así te va a llegar a vos el sobre, el remitente va atrás”.
Tranquilo, no es un drama, C corre de nuevo a comprar otro sobre y viene con dos, uno gigante y uno pequeño. Por supuesto al escribir el nuevo sobre comento el mismo error, inutilizando el sobre gigante, por lo que trato de encajar la foto en el sobre pequeño, foto que encajo previamente dentro del sobre gigante, éste a su vez doblado para que quepa mejor.
La empleada no sabe si reir o llorar, sobre todo cuando le digo que por favor me pegue el sobre, cuya solapa no alcanzaba a cerrarse. C corre de nuevo a comprar otro sobre, yo trato de detenerla inútilmente, a esta altura el sobre redunda en plasticola por todos lados y el gasto en sobres excede ampliamente el costo de la fotografía (en los alrededores del Correo los sobres cotizan a valor euro).
Quiero reir, la empleada es simpática, C es un amor, yendo y viniendo entre ráfagas de papel madera y billetes de cinco pesos. Pero en el fondo una angustia me va creciendo, nada debería ser así, una rebelión a lo cómico me nace desde el fondo. Quizás mi verdadera personalidad, agria e idiota por todo, inconformista. Eso no debería ser así.
Y sin embargo el sol cuando estamos ya en plena calle, la mano tibia de C que camina a mi lado, la promesa de un café caliente y aromático y un dolor inexplicable en las piernas me dice que todo está bien, que la vida es así y que eso está bien.
La vida es esto. Y está bien.

Me gustas tú

junio 1, 2011 - Leave a Response

Me gustan las flaquitas. Con carácter.
Me gustan las morochitas. Las que dicen todo con la mirada.
Me gusta que bailen, que rían, que canten.
Me gusta que la ternura se mezcle con la decisión.
Me gustan las mujeres que se suben a la mesa. Las que saben volar.
Me gusta que sean talentosas. Me gusta admirarlas.
Me gustás. Mucho.
Me gustás Carolina.

En tu ausencia

mayo 15, 2011 - 2 comentarios

Qué hermosa noche para tenerte cerca
para adivinarte entre la gente
vestida de luces.

Qué hermosa vida para regalártela
para perderla por una mirada tuya
por uno de tus besos.

Qué hermoso poema para saber cantártelo
para invocarte cuando me faltas
para llamarte.

Qué suspiro al final
qué murmullo
cuando siento que muero al amarte.

Retrato en Sal Menor

octubre 16, 2010 - Leave a Response

A Carolina Ramos.

Click en play para escuchar el recitado (por el autor)

Salen soles, cielos suelo azular.
Luces sola. En salas lisas, ilesas losas.
Alzas las alas, hueles las olas, celosas.
Izas los huesos, Lazos, líos, sucios suelos.
Esos óleos ilusos, esas luces laxas.
Sal, Lucila, sé lienzo, cilicio, silencio.

Desde el fondo

abril 11, 2010 - Leave a Response

ebrio en el ensueño de recordarte,
deshojo las lentas horas con las manos,
acariciando el pasado que me deja
en un rincón, sin rostro, abandonado.

te has galvanizado a mi mirada,
enarbolando la indiferencia como un hacha,
decapitando cada ruego, cada gesto
con el que me voy perdiendo el respeto.

muerto soy, de una muerte penosa
ni siquiera a mi entierro yo he venido,
por no ver cómo florecen ausencias
alrededor de mi féretro inhabitado.

pero brillan en la niebla de mis días
unos ecos, una insospechada ternura…
¿qué tan firmes serán los pasos
del que viene a pagar mi rescate?

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