Fragmento 14

Y mirame a mí hablándote como a cualquier vecina, mostrándote estos versos como si fueran naranjas que te quisiera vender, arrancándome de mí para mostrarte bajo la luz de la conciencia, de la razón, de las inofensivas maneras en las que se saluda la gente de bien por la calle, un pedacito de lo que me pasa cuando pienso en vos.

Totalmente lejos del romanticismo, del sentimiento. Como un médico mostrando una piedra recién extraída de la vesícula: “mire señor, usté estaba al borde, pero no se preocupe, todo estará bien”. Como si pudiera decirte en realidad que no te preocupes, que todo estará bien, que no tendrás que correr de mí, que no tendrás que esconderte. Que el tiempo curará lo que no hace falta que se cure.

…Como si yo supiera cuál es el borde, cuál es el fin que uno de los dos está evitando. Como si yo tuviera qué darte que no fueran naranjas o versos o besos.

Todo estará bien, te lo digo con una mano en el corazón y con el corazón en la boca, no puedo hacerte daño.

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