Fragmento 28

¿no es acaso que ambos quisimos terminar así, en la busca de un milagroso don, de una cadena de falsas perlas?
y tu boca que se abría para mí como la tierra con sed, plena de raíces y húmeda de sal ¿dónde quedó aquello?
en el suelo, en la planta de tus ojos esquivos, bajo los párpados de un llanto tinto, de una mentira a media boca, de la espiral de razones que encontramos para ya no decir “te amo” nunca más…

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Una respuesta

  1. uh!
    el amor… el amor…

    saludos,

    Charls.

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