Manuscrito

Rumiando la pereza de ser mi mujer
me cocinás unos fideos a las tres de la tarde
y cada noche jugás conmigo a ser quienes no somos.

Cuando el tiempo te apriete la panza
o el amor te grite al oído
¿qué harás que no sea dejarme
en herencia tus zapatos?

Anuncios

There are no comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: