Archive for the ‘Instandiarias’ Category

Tragedia
junio 4, 2012

se pegó el papel al queso.

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Sobrevolando el lecho
julio 14, 2011

Descanso sobre capas y capas de elementos dispares.
Buscando la horizontalidad, me enfrento a una cama cuya geografía es inhóspita y accidentada.
Mi torso se retuerce sobre el colchón desnudo, mientras mis piernas se elevan medio metro encima de una montaña informe conformada por dos sábanas, tres colchas, la ropa que me puse hoy, una agenda de tapas duras, tres cajas de discos compactos, un inútil peine, una lata de crema de afeitar, una mochila que aloja medio universo en su interior y otras muchas cosas que escapan a mi vista y al resto de mis sentidos excepto el de la orientación.
Quién sabe si debajo de este cúmulo de cosas no agoniza un gato, no madura un champiñón, no duerme un libro de cortázar…
Mientras no se revelen contra mí, las eras geológicas de mi cama se sucederán unas tras otras, al menos hasta la noticia de la venida de mi negrita, en que múltiples manos me nacerán para acomodar este desorden, para devolver a los cajones y a los estantes la proliferación de objetos exiliados que abunda en mi aposento.
En su lugar, una tersa suavidad horizontal saludará a mi amada al atravesar mi puerta, vacía ella de toda sospecha de la montaña rusa desde donde escribo estas líneas.

Correos
junio 30, 2011

Y entonces llevo la foto 20×30 al Correo, neogótico edificio que abunda en la esquina tradicional de Córdoba y 25. La última vez que anduve por ahí las estampillas todavía existían. C me compra un sobre acorde al tamaño poco habitual de la foto mientras yo hago la fila.
Llega C de pronto con un sobre gigante, así que lleno el anverso y reverso, sólo para darme cuenta -mientras me lo dice quien me atiende, una chica con flequillo rollinga- que escribí al revés. “Así te va a llegar a vos el sobre, el remitente va atrás”.
Tranquilo, no es un drama, C corre de nuevo a comprar otro sobre y viene con dos, uno gigante y uno pequeño. Por supuesto al escribir el nuevo sobre comento el mismo error, inutilizando el sobre gigante, por lo que trato de encajar la foto en el sobre pequeño, foto que encajo previamente dentro del sobre gigante, éste a su vez doblado para que quepa mejor.
La empleada no sabe si reir o llorar, sobre todo cuando le digo que por favor me pegue el sobre, cuya solapa no alcanzaba a cerrarse. C corre de nuevo a comprar otro sobre, yo trato de detenerla inútilmente, a esta altura el sobre redunda en plasticola por todos lados y el gasto en sobres excede ampliamente el costo de la fotografía (en los alrededores del Correo los sobres cotizan a valor euro).
Quiero reir, la empleada es simpática, C es un amor, yendo y viniendo entre ráfagas de papel madera y billetes de cinco pesos. Pero en el fondo una angustia me va creciendo, nada debería ser así, una rebelión a lo cómico me nace desde el fondo. Quizás mi verdadera personalidad, agria e idiota por todo, inconformista. Eso no debería ser así.
Y sin embargo el sol cuando estamos ya en plena calle, la mano tibia de C que camina a mi lado, la promesa de un café caliente y aromático y un dolor inexplicable en las piernas me dice que todo está bien, que la vida es así y que eso está bien.
La vida es esto. Y está bien.

Mi cuarto
mayo 31, 2009

Cuando la gente me pregunta vía internet si disfruto de este día lindo, o si me gusta la lluvia que está cayendo, les explico que no tengo conexión con el exterior, que no hay ventanas a la vista en esta habitación.

Es como una celda, pero sin llave.

Se ofrece
abril 23, 2009

Muchacho todo quehacer.
Honrado. Buena presencia.
Sabe lavar y secar platos.
Sabe hacer click y hacer casas.
Sabe cocinar arroz y fideos.
Sabe levantar paredes y voltearlas.
Sabe dibujar y pintar.
Sabe aprender y adaptarse.
Sabe que el tiempo apremia pero que la libertad es más valiosa.
Sabe que en algún lugar, su destino lo está esperando.