Archive for the ‘Poemías’ Category

Sin certezas
diciembre 21, 2012

dónde está el hombre oscuro
cuyos ojos eran cuevas
donde ardían la noche y el fuego?

dónde quedó el hambre de sombras
la constante lluvia espesa
de agrios sentimientos?

dónde el dolor de la sangre
el temor de lo resbaloso
lo puntiagudo de los huesos?

el amor ha iluminado recovecos
ha limpiado las mugres
en que se regodeaba el hombre oscuro?

será que ha muerto el moribundo
o ha sanado el enfermo
será la noche una ilusión
o la luz una mentira?

la verdad es negra
y descansa en el fondo unos ojos profundos.
implacables.

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La que me ama
septiembre 2, 2011

dónde está la que me ama
esa que por mí suspira
dónde aquella que me mira
y se enciende como llama

quién es esa que se aloca
cuando paso por su lado
la que transpira pecado
cuando me mira la boca

quién espera una sonrisa
quién me roba una mirada
quién espera agazapada
para seguirme con prisa

dónde está que no imagina
que mientras ella se esconde
de noche busco su nombre
dando vuelta cada esquina

Me gustas tú
junio 1, 2011

Me gustan las flaquitas. Con carácter.
Me gustan las morochitas. Las que dicen todo con la mirada.
Me gusta que bailen, que rían, que canten.
Me gusta que la ternura se mezcle con la decisión.
Me gustan las mujeres que se suben a la mesa. Las que saben volar.
Me gusta que sean talentosas. Me gusta admirarlas.
Me gustás. Mucho.
Me gustás Carolina.

En tu ausencia
mayo 15, 2011

Qué hermosa noche para tenerte cerca
para adivinarte entre la gente
vestida de luces.

Qué hermosa vida para regalártela
para perderla por una mirada tuya
por uno de tus besos.

Qué hermoso poema para saber cantártelo
para invocarte cuando me faltas
para llamarte.

Qué suspiro al final
qué murmullo
cuando siento que muero al amarte.

Retrato en Sal Menor
octubre 16, 2010

A Carolina Ramos.

Click en play para escuchar el recitado (por el autor)

Salen soles, cielos suelo azular.
Luces sola. En salas lisas, ilesas losas.
Alzas las alas, hueles las olas, celosas.
Izas los huesos, Lazos, líos, sucios suelos.
Esos óleos ilusos, esas luces laxas.
Sal, Lucila, sé lienzo, cilicio, silencio.

Desde el fondo
abril 11, 2010

ebrio en el ensueño de recordarte,
deshojo las lentas horas con las manos,
acariciando el pasado que me deja
en un rincón, sin rostro, abandonado.

te has galvanizado a mi mirada,
enarbolando la indiferencia como un hacha,
decapitando cada ruego, cada gesto
con el que me voy perdiendo el respeto.

muerto soy, de una muerte penosa
ni siquiera a mi entierro yo he venido,
por no ver cómo florecen ausencias
alrededor de mi féretro inhabitado.

pero brillan en la niebla de mis días
unos ecos, una insospechada ternura…
¿qué tan firmes serán los pasos
del que viene a pagar mi rescate?

Una hormiga
marzo 12, 2010

soy una hormiga negra
perdida.
busco la hilera de la que me salí
en busca de nuevos palitos, de nuevas hojitas.

no tengo miedo. soy una hormiga.

aún no es de noche y sé que encontraré
el rastro de olor de mis iguales.
mientras voy buscando grietas, escondrijos
espuma de pan de miga, semillas.

soy una hormiga y la luna no me asusta
sueño con la tibia brisa que recorre el hormiguero
cada galería con su desigual geografía
con su oscuro calor.

perdida sigo contando mi historia al viento
al rocío del atardecer
a quien quiera escucharme.

hace frío. camino.
quizás tengo un poco de miedo.
quizás el rocío que me va siguiendo
tan de cerca es mi llanto…

quizás estoy sola
de verdad perdida, lejos
muy lejos del hormiguero
y jamás pueda volver.

Confesiones
febrero 22, 2010

Oh, por dios, la he matado.

Fui yo quien cerró sus párpados
después de oir el último pálpito
de su corazón en sus venas.

Con esta mi izquierda mano
sofoqué el último estertor
de su aliento,
entre sollozos de miedo
y quejidos de espanto.

Inútiles sus débiles uñas
sus sacudones de desespero.

La vida se le escurría
como un globo que sube
como el vino que se escapa
de una botella rota.

-Oh, por dios, la he matado.

Fue lo último que le oí decir,
mientras mi alma liberada
abandonaba mi cuerpo.

Escupiendo al futuro
julio 3, 2009

el día que me dijiste adiós, me dijiste chau
me dijiste “quédate a dormir”

las horas pasaron de prisa
y tu grito ahogaba la sonrisa
de mis ojos, llenos de marfil

es tan fácil atarse a lo que no es seguro
es tan duro tratar de escupir al futuro
en la cara y contar el cuento

no te miento si te juro “lo siento”
no te escondo que lo único que me queda
es lo que me deja el viento

para qué vamos a llorar lo perdido
para qué desear tu cuerpo
tendido en mi cama
a pesar del tiempo

yo te juro que mi corazón no es puro
pero es duro: se dobla, se parte,
se tuerce y se banca de todo
con cada amor que siento

el día que me dijiste adiós, me dijiste chau
me dijiste “déjame dormir”…

Manuscrito
mayo 21, 2009

Rumiando la pereza de ser mi mujer
me cocinás unos fideos a las tres de la tarde
y cada noche jugás conmigo a ser quienes no somos.

Cuando el tiempo te apriete la panza
o el amor te grite al oído
¿qué harás que no sea dejarme
en herencia tus zapatos?